sábado, 25 de abril de 2026

El empleo en Ecuador: cómo leer más allá del reporte del INEC


A partir de esta nota periodística de Ecuavisa y mi participación en ella, quiero compartirles algunos criterios sobre cómo analizar los reportes del INEC y la manera en que me gusta construir la narrativa para su divulgación. Lo cual ahora es un tanto vintage porque hace un año que estoy fuera del Instituto.

Lo primero es entender que el tamaño de las poblaciones no es constante, que crecen y evolucionan sus grupos de edades. De hecho, el propio reporte de marzo de 2026 señala un incremento anual (de marzo de 2025 a marzo de 2026) de algo más de 180 mil personas en edad de trabajar, las que se reparten entre quienes buscan un empleo (activos) y quienes deciden no hacerlo (inactivos). Ahí el primer hallazgo: si bien se incrementa el tamaño de la Población en Edad de Trabajar (PET), la Población Económicamente Activa (PEA) disminuye en cerca de 10 mil personas, seguramente porque la mayoría de los nuevos ingresos decidió no buscar un empleo o porque quienes se encontraban en la PEA se cansaron de hacerlo.

Lo siguiente es reconocer que la mayor parte de la PEA se encuentra ocupada (97,1%), lo cual no sorprende, pues es un comportamiento habitual. De esta población, las principales categorías de análisis (empleo adecuado, subempleo y desempleo) se mantienen sin alteración estadística, siempre según lo que señala el reporte. Es decir, en estas categorías no ha pasado nada durante un año y esa estabilidad, en realidad, es la mala noticia que analistas y responsables de la política laboral se niegan a ver.

La novedad de este mes (siempre hay una) es que existe una categoría que sí presenta variaciones estadísticas. Se trata del otro empleo no pleno, compuesto por personas ocupadas que reciben ingresos laborales menores al salario mínimo o cuya jornada laboral es menor a las 40 horas semanales y, además, no desean trabajar más horas, quizás porque cumplen jornadas extendidas recibiendo ingresos bajos o porque requieren de tiempo para otras actividades, como estudiar o cuidar de familiares, por citar dos ejemplos.

En marzo de 2026, la categoría otro empleo no pleno se incrementa en 5,1 puntos porcentuales, incorporando algo más de 400 mil personas a su tamaño registrado en marzo de 2025. Es decir, son 400 mil personas las que han visto desmejorar sus condiciones laborales o que, al ser de nuevo ingreso, no han logrado acceder a un empleo de buena calidad o son miembros que los hogares han enviado a buscar un empleo que les signifique los ingresos que les hacen falta para sostener sus presupuestos familiares.

En conclusión, el empleo en el Ecuador no presenta mayores novedades, pues sigue adoleciendo de los mismos problemas: baja calidad (subempleo y otro empleo no pleno), alta informalidad, deterioro de los ingresos laborales y, ahora, una dinámica que no le permite satisfacer la demanda que exige el crecimiento de la población en edad de trabajar.

Mi post debería terminar aquí; sin embargo, tiene un corolario dirigido a investigadores y especialistas: la posibilidad cierta de que la encuesta esté presentando saltos o variaciones que no provienen del fenómeno (empleo–desempleo), sino que se originan en el desgaste del instrumento de medición y, ahí, en necesario que el INEC explique el estado de los marcos metodológico y de muestreo y cómo avanza su actualización, que fue programada luego del último censo de población.


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