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martes, 18 de febrero de 2025

Siete recomendaciones para el desarrollo del INEC

 

Primera recomendación: Un nuevo enfoque normativo

La ley que rige al Sistema Estadístico Nacional (SEN) y al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) está obsoleta.

Aunque la Asamblea Nacional aprobó una actualización en 2012, esta fue vetada por el presidente de la República de esa época. Desde entonces, se han intentado corregir sus deficiencias mediante el Decreto No. 77 de 2013, que amplió las competencias del INEC; el Código Ingenios, que definió el perfil del director general al considerar erróneamente al INEC como un instituto de investigación; y la Ley de Protección de Datos Personales, que facilita el uso de estos para la producción estadística. Sin embargo, estos esfuerzos han sido insuficientes, ya que omiten otras discusiones clave, como el secreto estadístico y la obligatoriedad de entregar la información que el INEC solicite, tanto a otras instituciones del Estado como a personas y unidades productivas.

Una nueva ley estadística debe reconocer la relación entre estadística y geografía, otorgando al INEC mayores competencias para la producción y el desarrollo de cartografía, así como para la consolidación del sistema estadístico basado en registros administrativos, en el cual el INEC ha trabajado desde el censo de 2010. Asimismo, debe contemplar la modernización de las comisiones especiales de estadística y sus mesas de trabajo. Además, debe responder a los avances logrados en los últimos 20 años en términos de disponibilidad universal de datos (datos abiertos), desarrollo de métodos para el uso de registros administrativos y producción de censos mixtos (empadronamiento y registros).

Por su parte, la normativa diseñada para gestionar el funcionamiento del INEC ha generado una alta carga burocrática y ha establecido procesos que, en la práctica, se cumplen solo parcialmente o añaden costos innecesarios. Su revisión debe ser prioritaria, evaluando con sentido crítico el modelo de delegación de funciones, en especial el rol de los comités internos, que si bien han sido útiles para formalizar y sostener decisiones técnicas, tienen un impacto limitado en la gestión operativa y, desde el ámbito administrativo, pueden generar obstáculos.

Ante la emisión de la Ley de Protección de Datos Personales, es necesario actualizar la normativa interna que regula la recolección, el uso y la mejora de fuentes de información clave. Este marco debe incluir el almacenamiento seguro de los datos, la incorporación de tecnología en todos los procesos y la transferencia de información procesada a las fuentes originales.

Segunda Recomendación: Proteger al INEC de la inseguridad y la violencia política

La experiencia de los últimos años debe alertarnos sobre el creciente riesgo que enfrenta el INEC ante incidentes graves relacionados con la violencia, que no solo pone en peligro a las personas y los bienes institucionales, sino que también compromete la calidad de la información.

Cada vez más sectores son catalogados como peligrosos, especialmente en las principales ciudades del país (Quito y Guayaquil) y en buena parte de la costa. Al mismo tiempo, los rechazos y los trámites para ingresar a urbanizaciones cerradas y edificios continúan en aumento, mientras que los fenómenos migratorios exigen una actualización constante de las condiciones de ocupación de las viviendas, lo que genera mayores costos.

El Censo de 2022 dejó importantes aprendizajes en materia de seguridad y evidenció la violencia política que afecta al instituto. También permitió desarrollar planes y protocolos útiles para mitigar sus riesgos; sin embargo, aún es necesario avanzar en la discusión para establecer estrategias que protejan a los funcionarios, resguarden los bienes institucionales y garanticen la calidad de la información.

Para ello, es preciso destinar recursos que mejoren la eficiencia administrativa, asegurando, por ejemplo, el pago puntual de salarios e incluyendo el pago de deducibles en las pólizas que cubren los equipos utilizados en campo. Asimismo, es fundamental diseñar métodos alternativos de recolección de datos en zonas de difícil acceso, como el autorelevamiento, y fortalecer la coordinación con instituciones del sector seguridad y otros actores en territorio (líderes barriales y comunitarios). Finalmente, no se debe descuidar la elaboración de un plan integral de seguridad de la información que garantice la protección de los datos personales.

Tercera recomendación: Fortalecer el sistema de registros

Este proceso está impulsado principalmente por tres factores: i. la creciente demanda de información, tanto en términos de nuevas temáticas como en desagregaciones, lo que resulta cada vez más difícil de atender en un contexto de presupuestos fijos o decrecientes; ii. los avances del INEC y de otras oficinas nacionales de estadística (ONE) en el desarrollo de metodologías para la producción y tratamiento de datos, así como para el acceso y análisis de calidad de las fuentes; y, iii. los crecientes desafíos para la ejecución de operaciones de campo en entornos de inseguridad.

Para enfrentar estos desafíos, el Proyecto de Fortalecimiento del Sistema Estadístico Nacional, financiado por el Banco Mundial, ofrece oportunidades clave. Entre ellas, el fortalecer la producción estadística basada en encuestas y registros administrativos, así como el mejorar la capacidad de gestión del INEC. Por su lado, las ONE de la región y las agencias de Naciones Unidas, como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), consideran que la explotación de registros con fines estadísticos no solo aporta a la generación de estadísticas oficiales, sino que también impacta sobre la calidad de las operaciones tradicionales, incluidos los censos.

Entre los puntos críticos se encuentran los aspectos normativos, incluida la Ley Estadística, con énfasis en el acopio, tratamiento y transferencia de registros administrativos mejorados desde y hacia las fuentes; la infraestructura tecnológica, actualmente insuficiente y que requiere ser adaptada para asumir nuevas tareas; los esquemas, protocolos e infraestructura de seguridad, con especial atención a la protección de datos personales; y las metodologías para el tratamiento y análisis de calidad que permitan la integración de datos administrativos en la producción estadística.

Entre los retos pendientes se encuentran la construcción del registro estadístico de edificaciones, la generación del primer corte del censo basado en registros administrativos (resultado del REBPE – prácticamente listo), y la discusión en espacios de articulación con expertos y usuarios especializados sobre nuevas operaciones y sus indicadores derivados.

Cuarta recomendación: Reorientar la comunicación para ampliar el uso de los datos

La Cultura Estadística es un concepto abstracto, aunque presente en los objetivos de cada ONE de la región. Por esta razón, los esfuerzos para promoverla suelen diluirse entre las estrategias de posicionamiento institucional y aquellas centradas en la autoridad principal, siendo esta última de menor relevancia frente a los objetivos de largo plazo.

Existen tres objetivos fundamentales en la promoción de la Cultura Estadística. El primero se enfoca en facilitar las operaciones estadísticas (abrir el camino), el segundo en la diseminación de la información (promocionar las cifras) y el tercero en el fomento del uso universal de los datos (explicar su valor y utilidad). Este último resulta especialmente relevante para actores públicos que los requieren en la toma de decisiones, investigadores y académicos que los emplean en estudios y análisis, así como para los medios de comunicación que los utilizan para orientar a la opinión pública.

En realidad, también existe un cuarto objetivo: fortalecer la imagen y credibilidad del instituto.

El Censo de 2022 dejó aprendizajes significativos en términos de articulación institucional para facilitar la realización de operaciones estadísticas. Estas lecciones deben institucionalizarse y trasladarse a futuras encuestas. Para ello, es fundamental reforzar la comunicación en medios nacionales, locales y redes sociales. Además, es crucial mantener una vinculación estrecha con informantes, usuarios y otros actores clave en el proceso, como la Policía, las autoridades locales, los medios de comunicación y los líderes barriales y comunitarios. La interacción personal en el territorio sigue siendo el mecanismo más efectivo para alcanzar este propósito.

En cuanto a la diseminación de la información estadística, es necesario realizar un cambio radical en la estrategia comunicacional del INEC, reorientándola hacia la transferencia efectiva de datos desde la institución hacia la ciudadanía y los distintos usuarios, tanto iniciados como especializados. Actualmente, el INEC ha implementado plataformas digitales que garantizan la disponibilidad de información, como su sitio web, aplicativos y visualizadores geoespaciales. Sin embargo, estos recursos deben fortalecerse y promoverse activamente. Asimismo, se requiere retomar acciones edu-comunicacionales permanentes, con financiamiento y planificación adecuados, para mejorar la comprensión y el acceso a los datos.

Para fomentar el uso de la información estadística, es esencial implementar diversas estrategias. Entre ellas, se destaca el fortalecimiento de la agenda analítica propia del INEC, el establecimiento de vínculos con universidades e institutos de educación superior para facilitar la elaboración de estudios y publicaciones de interés nacional, así como la definición de planes de trabajo con organismos internacionales para desarrollar investigaciones conjuntas sobre temas relevantes para el Ecuador. También es clave impulsar la contribución de las cifras estadísticas en el debate nacional sobre asuntos de interés público.

Para articular estas acciones, se requiere la construcción de una política de difusión estadística que oriente y estructure las actividades de la dirección de comunicación y del INEC, asegurando así una estrategia coherente y sostenida en el tiempo.

Quinta recomendación: Construir una política de talento humano

Las instituciones técnicas, como el INEC, requieren personal con la capacidad y experiencia necesarias para ejecutar procesos complejos y operaciones de campo a gran escala. Estas actividades no solo demandan presupuestos elevados, sino que están estrechamente vinculadas con decisiones de política pública que impactan a amplios sectores de la población. Sin embargo, estas competencias no pueden adquirirse en otras instituciones nacionales, ya que no se replican en otros ámbitos. Es común que técnicos formados en el INEC y en otras oficinas de estadística sean captados por organismos internacionales y entidades públicas de los Estados.

Ciertas especialidades altamente técnicas, como muestreo, demografía, planificación operativa especializada, metodologías de medición de pobreza y empleo, y censos, requieren profesionales con una sólida formación académica. Atraer este talento solo es posible mediante proyectos de gran envergadura, como un censo, o a través de condiciones laborales y salariales competitivas, las cuales no siempre puede ofrecer el sector público.

Hasta diciembre de 2023, el INEC contaba con un número significativo de personal contratado bajo modalidades ocasionales (281 empleados) y por servicios profesionales (116 empleados). Muchos de ellos desempeñaban funciones esenciales para el funcionamiento institucional, mientras que el número de servidores con nombramiento ha disminuido progresivamente, pasando de 446 en 2017 a 343 en 2023. Esta situación hace necesaria una revisión de la composición del personal, considerando el tipo de contrato, los perfiles profesionales y la distribución por unidad administrativa.

Reclutar personas con los perfiles adecuados, formarlas en tareas especializadas y mantenerlas actualizadas en sus áreas de conocimiento debe ser una prioridad permanente para el INEC. El camino a seguir incluye la construcción de una política de reclutamiento, capacitación y promoción continua que garantice la sostenibilidad y eficiencia de la institución.

Sexta recomendación: Impulsar la innovación tecnológica

El patrimonio estadístico del país, contenido en reportes y bases de datos, se encuentra resguardado en servidores que los alojan junto con metadatos que documentan cómo fueron ejecutadas las operaciones estadísticas que los generaron. Además, estos archivos contienen registros recopilados de diversas fuentes administrativas, así como los aplicativos y sistemas esenciales para la gestión y funcionamiento del Instituto.

La infraestructura tecnológica, además de respaldar estos elementos, es fundamental para la operatividad diaria del INEC. Por esta razón, debe mantenerse en condiciones óptimas y actualizarse de manera constante. La atención que ha recibido en los últimos años debe incrementarse significativamente. Es crucial explorar nuevas formas de aprovechar la tecnología, ya que la producción estadística depende cada vez más de innovaciones tecnológicas y metodológicas.

Lejos de lo que se suele pensar, la estadística oficial incorpora mejoras de forma permanente. Por ello, además de lo expuesto, la actualización y fortalecimiento de la infraestructura tecnológica son claves para concretar esfuerzos estratégicos, como la creación de laboratorios de datos con acceso controlado al público, la automatización de los procesos de reclutamiento y selección de personal, y la optimización del modelo de producción estadística, todos ellos proyectos prioritarios.

Séptima recomendación: Cerrar brechas para la planificación del desarrollo

Propongo la ejecución de dos operaciones estadísticas cuya urgencia aumenta con el tiempo: la Encuesta Nacional de Victimización y el Censo Nacional Agropecuario, debido a su impacto y a la necesidad de actualizar información clave para la toma de decisiones. Además, planteo la inclusión de un módulo de migración en las encuestas de hogares.

En el caso de la Encuesta Nacional de Victimización, se ha elaborado una primera propuesta cuyo presupuesto deberá ajustarse según la periodicidad y los niveles de desagregación territorial que se definan con los principales usuarios. Como mínimo, esta encuesta debería realizarse anualmente y proporcionar información representativa de las principales ciudades del país. Su justificación radica en el contexto de creciente inseguridad, el aumento en la percepción de riesgo y la magnitud del fenómeno delictivo, que no siempre se refleja en los registros oficiales de denuncias. Además del levantamiento de la encuesta, es fundamental estructurar un mecanismo que permita aprovechar registros administrativos, como las denuncias ante la Fiscalía, el registro de homicidios intencionales y las llamadas de emergencia al ECU 911, entre otras fuentes clave.

Por otro lado, el Censo Nacional Agropecuario requiere actualización, dado que el último se realizó en el año 2000. Mientras que el Censo de Población se llevó a cabo en 2022 y el Censo Económico en 2010, el sector agropecuario no ha contado con un levantamiento censal reciente. Su actualización es indispensable para disponer de marcos de muestreo actualizados, identificar nuevas formas de producción (familiar y comunitaria), reconocer áreas tecnificadas o con potencial de serlo, e incluso evaluar territorios afectados por la urbanización y el cambio climático. Se estima que su financiamiento requerirá cerca de 50 millones de dólares, los cuales podrían obtenerse a través del Banco Mundial, que ha mostrado interés en apoyar a Ecuador en este ámbito. Paralelamente, el INEC ya trabaja en el fortalecimiento de la Encuesta de Superficie y Producción Agrícola (ESPAC).

Los flujos migratorios internos e internacionales son captados por los censos de población, que en el mejor de los casos se realizan cada diez años, o por los registros de ingresos y salidas internacionales, los cuales no reflejan la migración informal. Sin embargo, la demanda de información sobre poblaciones migrantes es creciente y requiere estrategias más ágiles y continuas de recolección de datos. Un primer paso fundamental es la inclusión de módulos de migración en las encuestas de hogares, lo que permitiría un monitoreo más frecuente de las dinámicas migratorias y proporcionaría información clave para la formulación de políticas públicas en materia de movilidad humana, planificación territorial y prestación de servicios básicos.

Asimismo, es necesario fortalecer la articulación con fuentes complementarias, como registros administrativos, encuestas especializadas y estudios longitudinales, para mejorar la cobertura y precisión de los datos sobre migración. La integración de herramientas tecnológicas y metodologías innovadoras facilitaría el seguimiento de tendencias migratorias en tiempo real, permitiendo respuestas más oportunas a los cambios en los patrones de movilidad.

Nota para el personal del INEC

Los datos no solo cuantifican la realidad, sino que la iluminan. La información recopilada y analizada en este proceso no es un mero ejercicio estadístico, sino la base sobre la que se construyen políticas públicas más eficaces y respuestas mejor orientadas a las necesidades de la ciudadanía. La rigurosidad metodológica y el compromiso con la calidad de los datos garantizan que cada cifra represente fielmente la complejidad social y económica del país.

Sin embargo, las cifras, por sí solas, no transforman la realidad. Es en la capacidad de interpretar, comunicar y utilizar estos datos donde reside su verdadero poder. La articulación entre instituciones, la transparencia en la difusión y el acceso abierto a la información son pilares fundamentales para que la estadística pública no solo informe, sino que incida en la toma de decisiones y en la planificación del desarrollo.

El desafío no termina con la recopilación y análisis de datos; comienza con su uso efectivo. Que cada número sea una herramienta para el desarrollo, que cada estadística impulse acciones concretas y que cada informe contribuya a reducir desigualdades y mejorar la calidad de vida. La estadística pública es mucho más que cifras: es el insumo esencial para construir un futuro mejor, basado en evidencia, planificación y compromiso. 

¡Gracias!


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jueves, 7 de noviembre de 2024

Datos, pupusas y la rosa náhuatl


Los vuelos de madrugada convocan personas de aspecto preocupado y cara triste, pienso mientras me coloco en la fila frente a la puerta A15 de la salida internacional en el aeropuerto de Quito. Serán dos horas y unos 30 minutos lo que durará el vuelo a San Salvador. Viajo para exponer la experiencia del censo que ejecutamos en 2022 durante la presentación de resultados del que El Salvador ejecutó en este año, al que el equipo del Banco Central de Reserva ha denominado “el primer censo 100% digital”.

La madrugada parece esconder las sonrisas y disimular la esperanza; al menos eso siento al considerar que buena parte de quienes comparten conmigo el vuelo de Avianca, no planean utilizar su boleto de regreso, o al menos no lo harán en un buen tiempo. Lo confirmo en las estaciones de migración del "Arnulfo Romero", con los comentarios de la mujer que realiza mi ingreso. "¿Tiene visa americana?", pregunta. "No", respondo, "se caducó y estoy por renovarla", añado. Entonces la mujer me explica que, si la hubiera tenido, habría aprobado mi ingreso por más de los 90 días que ha registrado. "Solo vengo por tres días", le digo antes de sonreír, agradecer y retirarme. 

Una vez fuera, me recibe Manuel, el delegado del Banco, a quien han encomendado mi traslado y el de la representante del Banco Central de Honduras que llegará unos minutos más tarde. Aprovecho la espera para tomar mi primera taza de café en El Salvador, que el amable funcionario insiste en pagar a pesar de mis negativas.

El evento será al día siguiente, así que haber llegado de madrugada me da tiempo para recorrer la ciudad. Me dirijo al centro histórico y paso buena parte de la mañana explorando los siete niveles de la BINAES, una impresionante biblioteca con espacios para lectores de todas las edades, intereses y ocupaciones. Me entretengo especialmente en dos áreas de la gigantesca infraestructura donada por el gobierno chino, en el espacio de libros en braille, donde el encargado me explica los artilugios que facilitan el acceso a las historias que contienen, como lupas electrónicas y lectores que transforman el texto en audio, cuando me retiro, él vuelve a colocar sus dedos sobre las blancas páginas del libro que lee, aunque no ve. Otro lugar de interés es el espacio dedicado a Saint-Exupéry y El Principito, donde se exhiben varias ediciones, me llama la atención una cuya portada negra destaca la figura de un niño sujetando una concha marina, está delante de un volcán y una pirámide. La edición ha sido traducida al náhuatl e ilustrada con referencias al mundo indígena.

El día del evento confirma lo que sentí al llegar y pude constatar en conversaciones con Manuel, los conductores de Uber, las mujeres encargadas del desayuno en el hotel (con pupusas, platanitos y un arroz con frijoles al que llaman “casamiento”), la mujer que trabaja como guardia en la puerta del BINAES y los dependientes en el restaurante y la cafetería del Bambú, el centro comercial cercano a la capilla donde una bala asesina, disparada desde un Volkswagen rojo estacionado a 31 metros, convirtió en santo a Monseñor Romero al intentar silenciar sus homilías a favor de los pobres.

San Salvador es un lugar de gente especialmente amable, donde se come bien y al que sus habitantes recomiendan como un sitio seguro, "a cualquier hora y en cualquier lugar" repiten. Los zaguanes en algunas de sus calles me recuerdan a Guayaquil, entonces siento el calor del puerto ecuatoriano, con la diferencia que aquí la gente se protege bajo los arbolados que cubren las calles y transitan sin estar pendientes de cada ruido y cada movimiento. 

En el evento las presentaciones transcurren lentamente. Lo mejor es la canción del censo y la radiografía del país que el presidente del Banco Central de Reserva presenta a través de cifras que yo interpreto sesgado por la imagen que tengo de ese país desde antes de visitarlo: “Son 6,03 millones de personas”, dice, “menos de las que habíamos pensado que serían” (algo que está ocurriendo en toda la región, pienso). “Hay 89 hombres por cada 100 mujeres” (fueron décadas de conflicto armado y violencia pandillera las que provocan esto, habrá que mirar cómo crecen esas diferencias en edades mayores a los 55 años, repaso mentalmente). “No se observa mucha migración interna” (apenas han logrado salir del control territorial de las pandillas, pienso). “Los niños acceden a tabletas electrónicas, los adultos a computadores y los adultos mayores a celulares básicos” (lo explica la política de acceso a la tecnología implementada por el gobierno de El Salvador, que entrega una tableta a cada niño). “El departamento de Cabañas tiene un mayor porcentaje de viviendas desocupadas” (de ahí la gente se fue a la yoni, deduzco). 

Por la tarde llega mi turno. Hablo sobre el contexto de nuestro censo, planificado en un entorno post pandemia y ejecutado en medio de la inestabilidad política y la violencia delictiva. ¡Qué diferencia con el ambiente de El Salvador! Si no conociera lo complejo de esos procesos, afirmaría que ejecutar su censo fue como untar mantequilla sobre un pan.

Me detengo en las innovaciones, además de usar tabletas electrónicas para la entrevista, les cuento que integramos el auto empadronamiento en línea y empleamos registros administrativos en varias fases del censo. Les hablo de los temas nuevos, como identidad de género, prácticas ambientales y tenencia de mascotas. Luego les digo que para proteger los datos, implementamos protocolos de encriptación, transmisión segura, almacenamiento en la nube y codificación automática basada en aprendizaje de máquina. Al final, concluyo con la reflexión de siempre: "si la estadística pública no se usa para incidir sobre la política y cambiar la vida de la gente, entonces no sirve". Ellos tienen pendiente la cobertura de servicios públicos.

Regresar a medianoche del día siguiente me da la oportunidad de visitar el volcán el Boquerón y tomar el desayuno en una de las hosterías del lugar, será café cosechado en el lugar, pupusas de loroco, frijoles y huevos con salsa de ayote. Por la tarde queda tiempo para pasar por unas quesadillas que compartiré con mi madre en Ambato e ir al café Astra, el de los chicos que atendían durante el evento de presentación de resultados, ahí elegiré un expreso preparado en una técnica de origami, con un bourbon de la finca El Encanto, de Juayua, endulzado con miel de abeja.

En el aeropuerto confirmo mi sospecha, muchos de los ecuatorianos que viajaron en el mismo vuelo de Avianca en el que llegué no usarán el boleto de regreso. Lo noto nuevamente al encontrar el avión con la mayoría de sus asientos vacíos. No estoy triste, siento alegría por esos seis millones de personas que ahora habitan un país al que sus conductores de Uber, funcionarios públicos y ciudadanos describen como un lugar seguro, en el que se puede caminar a cualquier hora entre arbolados, volcanes y playas. Así me despido de San Salvador, donde vive uno de cada cuatro salvadoreños, quienes pueden disfrutar de los libros en la BINAES a mediodía, a medianoche o en la madrugada, aunque no puedan ver.

Al día siguiente me descubro planeando escribir está bitácora, para contarles también que, nueve mil indígenas del pueblo náhuatl pipil residen en Sonsonate, aquel departamento de El Salvador donde nació Consuelo Suncín, la rosa que El Principito protege con un biombo y una cúpula de cristal en su planeta de tres volcanes y, que ella es la razón por la que tradujeron al náhuatl el texto de Saint-Exupéry.

lunes, 26 de agosto de 2024

San Miguel: Entre montañas, historias y datos

Aunque son algo más de las dos y media de la tarde, el sol cae casi perpendicular sobre nuestras cabezas, obligando a Lucía y Sofía a refugiarse bajo la sombra del alero de la casa de ladrillo situada en una de las empinadas calles que separan la zona urbana de San Miguel de la parte rural de ese cantón en la provincia de Bolívar. En el suelo de tierra apisonada, se extiende un saco de yute sobre el que secan unas vainas de frejol canario. Sobre ellas, un tendedero de ropa sostiene una cobija marrón con flores de tonos rojizos. Detrás de las mujeres, que permanecen sentadas en un par de taburetes plásticos, se ven varios bidones que servían para guardar agua y ahora se usan como macetas para cultivar los claveles rojos que adornan las ventanas de la casa. 

En la esquina estoy yo, observando cómo Lucía conduce la encuesta que la Oficina de Estadística del Ecuador ensaya en ese hogar. La investigadora guía cada pregunta buscando cada respuesta, al hacerlo modula su voz, pausándola, elevándola o acallándola de forma suave y precisa. Durante dos horas y media, Lucía recabará datos sobre los gastos personales y los del hogar que Sofía comparte con Esteban y sus dos hijas, indagando por productos, cantidades, precios y lugares de compra.

"La feria", dice Sofía, "es nuestra principal proveedora". De ahí obtiene los pocos productos que compra cada mes, en su mayoría industrializados: papel higiénico, toallas sanitarias, una lata de atún y, hasta pasta de dientes a uno con treinta y cinco dólares el tubo mediano. La feria también le provee de alimentos, ocho pescados y un pollo que desmenuza en pequeñas porciones para alimentar a la familia, más una funda de dos kilos de sal que durará "bastante", ocho mandarinas por un dólar, y una bolsa de café por otro dólar, "embutidos no porque le prohibieron a mi hija". La familia tampoco compra refrescos, ya que prefieren preparar una jarra de agua que endulzan con el raspado que extraen del bloque de panela que compran en la misma feria de los jueves.

La harina de trigo y la de maíz la obtienen de las espigas y granos que Sofía lleva a moler luego que Don Severino le entrega como jornal por el trabajo al que la mujer llama “ir a ganar”, para completar el pago, recibe un desayuno y un almuerzo por cada día de trabajo. Según Esteban, cada una de esas comidas costaría "unos dos dólares con cincuenta" si se compraran en San Miguel. Es así como, una "lata" de harina de trigo y otra de maíz se suman a la dieta trimestral de la familia. "Con tres latas se completa un quintal" dirá Sofía. 

Algunas veces, de la costa le envían yuca, pero las papas se toman del terreno que Esteban cultiva, al que viaja todos los días en su moto, gastando por semana cuatro dólares con sesenta centavos por cada tanqueada. “Menos el sábado pasado, no ve que estuve en la minga”, cuando los vecinos se organizaron para arreglar la calle frente a sus casas, que ahora luce polvorienta y a medio terminar. 

De ese terreno también obtienen algo de leche, frejol y los chochos que demoran un año en “cargar” y que, una vez cosechados, se guardan otro año para ir consumiendo poco a poco. Detrás de la casa, un pequeño huerto proporciona hierbas, tanto medicinales como para cocinar, "dan todo lo que necesitamos", excepto culantro, del que "la semana pasada compramos un atado en la tienda".

El mes anterior gastaron un dólar para no perder la línea del teléfono celular y diecisiete para el internet que necesitan las niñas para estudiar, un pantalón de caballero y tres medias de esas "cortitas", más otros cinco dólares con sesenta en cuatro pasajes de ida y vuelta a Guaranda, tres de ochenta centavos de ida y ochenta centavos de vuelta, más otro que solo cobran medio pasaje porque el padre de Esteban es de la tercera edad. La revisión médica no tuvo costo, ya que se hizo en el hospital público de Guaranda. Sin embargo, los medicamentos para el asma de la hija menor tuvieron que comprarse en una farmacia de manera particular.

Al terminar la entrevista, Lucía cierra y guarda su tableta electrónica con el mismo cuidado con el que ha manejado cada pregunta, consciente de la importancia de cada detalle recogido. Se levanta lentamente, sintiendo en sus rodillas ese malestar que se ha vuelto un compañero constante. Extiende la mano y se despide de Sofía, agradeciendo el tiempo y la apertura, mientras avanza hacia la siguiente vivienda, sabiendo que cada dato registrado contribuye a la construcción de una realidad que necesita ser contada. 

Yo, observo en silencio y recojo apuntes para construir esta bitácora. 

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Notas: 

  1. Para proteger la identidad de las personas, los nombres y direcciones han sido modificados.
  2. Con los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos y Rurales (ENIGHUR), el país actualiza una lista de productos llamada "canasta de bienes y servicios," que se usa para medir cómo cambian los precios (inflación). También permite calcular las líneas de pobreza, determinando quiénes pueden cubrir sus necesidades básicas y quiénes no. 

 

Entrada destacada

Resumen de la presentación del libro "Los Guerrero, Genealogía i Bitácora".

Ambato, viernes 22 de febrero de 2019 Teatro del Centro Cultural Eugenia Mera