miércoles, 5 de junio de 2019

Por Qué el INEC Debe Ser Independiente


Han pasado los primeros 30 días de los 90 que marca el Decreto 732 para  ejecutar la supresión de la Secretaría Nacional de Planificación – (SENPLADES) y la adscripción a la Presidencia de la República del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), del que apenas aparecen dos referencias en el mencionado documento pues  parecería que la persona a la que encargaron la tarea de redactarlo apenas tomó conciencia de la existencia del INEC en un último momento y pensó que subsanaría el error incluyendo dos párrafos de dos líneas cada uno, para convertir a la Oficina Nacional de Estadística en una dependencia más de la Presidencia de la República, es decir, acercarla a las decisiones que impone la coyuntura política, siempre voluble y cambiante.
Otro despistado debe ser quien creó el argumento, equivocado, por cierto, de que la adscripción del INEC corresponde a un proceso administrativo transitorio (¿?) y que su fortalecimiento se alinea al proceso de adhesión del Ecuador a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La decisión retrocede al INEC y al Sistema Estadístico Nacional (SEN), al tiempo que añade problemas a los muchos que no logra resolver quien se encuentra encargado de dirigirlo. En sus decisiones están Operaciones Estadísticas vitales para la planificación nacional, como los Censos 2020 que van muy retrasados y cuyas actividades corren riesgo de no estar listas para el empadronamiento de noviembre 2020, poniendo en riesgo su calidad y oportunidad, mientras se ejecutan otras que no son Operaciones Estadísticas y por ende no deben ser levantados por el INEC, como el Registro Social de donde se extrae a los beneficiarios de los programas sociales y que suponen romper el Secreto Estadístico, tal como lo define el Art. 21 de la obsoleta Ley Estadística de 1976 (Decreto Supremo 323 de Rodríguez-Lara).
Hay que preguntar a los responsables del INEC cómo está la Encuesta Multipropósito, concebida para monitorear el Plan Nacional de Desarrollo, que debió terminar el año anterior y que en 2019 se seguía levantando (¿servirá?) y sobre la sorpresiva disminución en la muestra de la encuesta de empleo, hay que preguntar por el censo por registros administrativos que luce abandonado, temas que parecerían no importarle a nadie pero de los que sus resultados evaluarán la gestión social y económica de este Gobierno.
Ahora se habla de convertir por decreto al INEC en Servicio lo cual a más de darle a su Director el rango de ministro, no cambia en nada la precariedad en la que le colocó el decreto de adscripción y la falta de discusión sobre cuál debe ser el futuro de la Estadística Oficial. En lo personal, considero que es el momento de (volver a) pensar en una nueva Ley Estadística, que devuelva la independiente que le retira el Decreto 732 y que oriente la producción a las necesidades del Estado en su concepción más amplia (públicos y privados).
Por qué es necesaria una nueva Ley Estadística (y Geográfica)
La ley actual data del año 1976, pudo ser apropiada para esos años, pero en la actualidad es obsoleta y poco útil, entre otras cosas, debido al desarrollo que han alcanzado los Sistemas Nacionales de Estadística de la Región y sus instituciones rectoras las Oficinas Nacionales de Estadística (ONE).
Porque es necesario aislar a la estadística oficial, insumo fundamental para la planificación, gestión y evaluación de la política pública, de las decisiones políticas e incluso de los intereses particulares por bien intencionados que parezcan. Es común que cuando al político no le gusta una cifra, critica la forma como fue construida pero cuando esa misma cifra, construida con el mismo método, le favorece, entonces la utiliza y la aúpa.
Porque es necesario garantizar la idoneidad de quienes dirijan la ONE y la de los responsables técnicos de las operaciones estadísticas más sensibles. Los técnicos especializados en estadísticas oficiales no salen listos de las universidades, necesitan largos periodos de especialización dentro de la misma ONE que se convierte en una escuela que forma técnicos que luego ocupan espacios relacionados, en otras instituciones públicas y privadas.
Para iniciar la discusión, comencemos por aquí
  • Autonomía (en la que no creo), al menos verdadera independencia técnica, administrativa y financiera.
  • Perfil de la persona que dirija la ONE-G, tiempo que se mantendrá en funciones, mecanismo de selección y causales para su destitución.
  • Nivel jerárquico, que a mi juicio debe ser el más alto (Ministerio) para evitar que sus decisiones (técnicas) estén marcadas por los criterios de coyuntura. La principal competencia de la ONE-G debe ser la rectoría de los Sistemas Estadístico, Geográfico y de Información Nacional.
  • Ser un Instituto Nacional de Geografía y Estadística, incorporar el Sistema Nacional de Información, las Cuentas Nacionales y un Repositorio de Registros Administrativos útiles para la producción estadística, a los cuales deberá normar para ese fin.
  • Replantear la definición y alcance del Secreto Estadístico.
  • Redefinir los Consejos Ejecutivos de Estadística y Geografía (CONEC y CONAGE) incluyendo actores que provengan de la academia y de los sectores privados (también desde los territorios). Incluir en sus Programas Nacionales requerimientos de la academia y los sectores privados, que se añadan a los del Plan Nacional de Desarrollo, Cuentas Nacionales y Agendas de Desarrollo.
  • Ser responsable de desarrollar sistemas locales de información.
  • Formalizar un Instituto de Investigación adjunto, que se encargue de realizar estudios especializados en las temáticas propias de la gestión de la ONE-G como la metodología estadística y estudios sobre población, condiciones de vida, geografía, etc.
  • Desarrollar nuevas formas de recolección de información utilizando registros administrativos y los rastros que provienen del uso de los objetos inteligentes (internet de las cosas, Redes Sociales, otras).
  • Reconocer a la información estadística como bien público para garantizar la gratuidad y universalización en el acceso a la información de manera oportuna, eliminar barreras de acceso a la información (incluir formatos amigables, programas de educación y otros).
  • Discutir el alcance en la información que producen los actores privados y como está podría incorporarse a la producción de Estadística Oficial, ¿debe ser gratuita o el Estado debe pagar por ella? ¿podría considerarse información oficial?
  • Marco de calidad de la Estadística Oficial ¿Quién garantiza que cumple con parámetros de calidad?
  • Incluir dentro de la redacción algunos principios como eficiencia, pertinencia, oportunidad, transparencia, inclusión (desagregaciones), racionalidad.
Si vamos a fortalecer al INEC y al SEN en el marco del acuerdo con la OCDE, empecemos por la Ley Estadística y por darle al INEC la jerarquía e independencia apropiada, es evidente que el camino, por más transitorio que parezca, es exactamente el contrario al que marca el Decreto 732 y el momento es ahora.

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