jueves, 19 de noviembre de 2020

Los Tungurahua

(Fragmento de "Los Guerrero, Genealogía i Bitácora")
Mi primer encuentro con los Tungurahua fue en el Coliseo de Deportes al regreso de una de sus giras por Europa, esa noche exhibían un contrapunto entre los cholos bajos y los cholos alzados, es decir, entre los orgullosos indígenas de poncho, anaco y alpargatas con otros mestizos de chaleco, zapato de charol y chalina. Semblanzas es una coreografía donde los bailarines revelan su destreza en medio de un desafío que sube en intensidad hasta cerrar con el baile del gato y el público festejando al conjunto con el que se siente más identificado.

El último encuentro con los Tungurahua es personal y lo disfruto desde que tomo el vestuario, para el bailarín ataviarse es un proceso de transformación pues significa despojar de la piel al personaje que representa, arrebujarse con ella y asumir su espíritu, creerse la solemnidad, el carácter, la fuerza o la alegría del danzante, del cultivador de rabanitos, del sampedrino y el disfrazado.

Es la última coreografía de la función y para salir al escenario cambio el pantalón blanco que llevo puesto por otro azul al que arremango un poco la basta, conservo la camisa blanca bordada en el pecho y los puños, reviso que estén atadas las viejas alpargatas, me ciño la faja ancha que traje de Otavalo y que a mi salida heredará el Walter Aguilar, me coloco la chaqueta azul blancuzca mientras alguien sujeta en la espalda, con dos imperdibles, uno de los dos pañuelos multicolor, después amarro el otro en mi cabeza, me coloco la careta de alambre y el sombrero de fieltro.

Soy el tercero en una fila de diez parejas que parten en dos líneas con las primeras notas del sanjuanito, delante va Mary armando unas paralelas que solitas se convierten en círculos concéntricos, me muevo hacia el centro y al salir veo a la Jeaneth armando dos paralelas, cruzamos entre las mujeres de avioncito para encontrarnos con el pañuelo que la Carmela blande como arma, ¡Trajano! ¡otra! ¡otra!, repite el Juan Carlos. Suena el capishca anunciando el nuevo circulo que me sorprende girando con la Mona tomada de mi mano, la suelto y me muevo hacia un lado marcando con la derecha, giro para el otro marcando con la izquierda, vamos del semicírculo a la diagonal en la que soy el último en llegar y cerrar un nuevo círculo, ¡entra! ¡salta!, pauta el Guillermo Marcial, luego sale, salta y gira. ¡Washo! ¡otra! ¡otra!, grita la Esthela Naranjo revoleando el pañuelo. Con el pasacalle vamos para adelante y para atrás y el Negro Mariño trastrabilla para caer en el «Ambato, Tierra de flores» que suena surreal como en la Emilie Roux.

Sobre el escenario existimos solo quienes nos negamos a salir hasta que los músicos liberen su acorde final o hasta que caiga el último danzante, inútil esfuerzo por permanecer pues todos sabemos que los últimos en irse, en medio del griterío general, las risas y el aplauso eterno serán siempre, el Pelón Vásconez, Rey de los Disfrazados de Quisapincha y el Carlos Quinde Mancero, el hacedor de la fiesta.

Aún quedan historias por escribir sobre los Tungurahua, pero serán ellos los que las cuenten, yo solo miraré bailar a los curiquingues, danzantes y disfrazados desde la parte alta del graderío instalado frente al Mercado de la Villa, en la Plaza Henry Coursage de Confolens.

martes, 21 de julio de 2020

Por qué no volver a la normalidad


En varios momentos de la historia moderna, en especial en aquellos que han sido particularmente complejos, los países han convocado a sus expertos para hallar soluciones o rutas de escape para superar el padecimiento general o al menos aliviarlo, cosa que siempre sucedió a medias. Mientras se dieron esos conclaves, fueron las poblaciones sobre las que se decidía, las que fueron resolviendo sus problemas utilizando sus propios recursos e iniciativas, han sido los hogares los que en no pocas ocasiones debieron afrontar, además de las pandemias originales, otras añadidas por las malas decisiones, la falta de empatía o por los intereses de quienes estaban obligados a resolverlas.
En el momento actual, esos comisionados o auto convocados, se han reunido y han hecho o están preparando sus propuestas, más que nunca la humanidad entera depende de las definiciones de esos pequeños grupos de decisores, incluso para realizar actividades cotidianas como salir a caminar, tomar café con amigos o abrir el negocio del cual depende su economía. Las mayorías, convencidas de que ante la situación actual solo sirve la resignación, deposita su esperanza en lo que podría hacer la ciencia mientras se plantea como objetivo volver a la normalidad, al menos hasta donde esa normalidad sea posible.

Mi particular punto de vista, siempre ingenuo, propone no aceptar el regreso a la normalidad o a una nueva normalidad sostenida en lo que antes de la emergencia considerábamos normal, es imprescindible incluir en el debate de la recuperación las siguientes razones para no retornar a lo normal: 1. la normalidad ha sido la mala calidad del empleo, la exclusión de la mujer del mercado laboral y la flexibilización que subsidia a la empresa desde la mano de obra de los hogares; 2. la normalidad ha sido la desnutrición infantil provocada, entre otras, por la falta de acceso a agua segura y que condena tempranamente a los niños a replicar las condiciones de pobreza y exclusión de sus padres y abuelos; 3. la normalidad ha sido la violencia y la discriminación; 4. la normalidad son las condiciones de pobreza acentuadas por étnica, género y lugar de residencia; 5. la normalidad son las muertes violentas en siniestros de tránsito, donde históricamente se ha delegado responsabilidades en el conductor quien la traslada al fallecido; 6. la normalidad ha sido la falta de acceso a la educación, en especial a la superior, donde el negocio ha superado a la razón de ser de las Instituciones; 7. La normalidad ha sido la falta de acceso a la salud, no de hoy, de siempre; 8. la normalidad ha sido también la falta de acceso a la justicia de calidad, que pasó de ser “solo para los de poncho” a convertirse en herramienta para “sostener la democracia”; y 9. La normalidad es el aprovechar el cargo público para sostener la estructura de feudo personal, para intercambiar decisiones por dádivas o simplemente para apropiarse de los recursos públicos en beneficio propio y de los cercanos. La normalidad ha sido la eternización del cínico, beneficiario de elites que elaboran reglas que no cumplen.

Qué hacemos se preguntará quien lea esta publicación, a ella o a él le ofrezco una respuesta nuevamente ingenua, la que he enfrentado a una larga cavilación y que, en sí es más un criterio que una solución, propongo (ya lo he hecho antes) la reciprocidad como centro de cada acción, al menos mientras se resuelven los problemas mayores (entiéndase los nacionales, los de las grandes ciudades y las que afectan a los grupos económicos), propongo también, abandonar la resignación e incrementar la desconfianza, actuar dentro de lo local y lo cercano, activar las redes personales de cuidado, las humanas más que las sociales, depositar cada unidad monetaria en los cercanos, apoyar el emprendimiento local.

En resumen: más que solidarios propongo ser recíprocos, más que optimistas propongo ser precavidos.


lunes, 6 de abril de 2020

Ambato, cinco pasos para reactivarnos en época de coronavirus.


Desde hace varias semanas y buscando aprender sobre algo que desconozco, como casi todos en el País y en el mundo, he venido colectando datos de diferentes fuentes y leyendo varios documentos, evitando las redes y, debo reconocer también, evitando escuchar a los voceros comprometidos con las acciones que se han implementado, lo que puede haber sesgado en parte mi criterio sobre “qué hacer en medio de la crisis”. He querido ahora consignar aquí conclusiones y comentarios que, como siempre, son personales.
Estamos viviendo la primera de varias olas, asumiendo el escenario de que una cura no sea posible en un tiempo corto. Esta vendrá dividida en tres (o hasta en cuatro) momentos que podrían ser tan cercanos e intensos como la estrategia para enfrentarlas lo permita. El momento uno es la crisis sanitaria, inicio de la ola y que ya la está viviendo el País y a la que Tungurahua y Ambato han entrado más tarde, al momento de esta publicación, todas las provincias y el 63% de cantones del País tiene al menos un infectado, 67% de provincias tienen al menos un fallecido con diagnóstico de Covit; el momento dos será una crisis política reflejada en el desgaste de la imagen de muchos de los líderes políticos y autoridades electas o designadas (ya lo viven varios cantones grandes y pequeños), vendrá acompañada del que podría ser el momento cuatro, una crisis de seguridad, muy probable que Guayaquil y sectores de Quito la sufran; el momento tres es la crisis económica que golpeará a los grandes y muy probablemente pulverizara a los medianos y pequeños empresarios, aunque parezca extraño, los informales serán muy golpeados mientras dure la crisis sanitaria (razón por la que hay que ayudarles desde el estado local) pero serán también los primeros en recuperarse cuando la ola pase.
Con ese antecedente, estimo, para una discusión primera, plantear cinco acciones a implementar de manera inmediata (sí, he incluido una más) y a fortalecerlas con esa misma premura, más si como anticipan los expertos, luego de la pandemia, no vendrá una recuperación sino un cambio cultural mundial.
1. Construcción de un sistema local de información con el objetivo de contar con cifras pertinentes, oportunas y confiables.
2. Ayuda condicionada a la población en riesgo económico y sanitario.
3. Fortalecimiento de redes de comercio de proximidad para sostener la salud de la población y la economía local.
4. Intensificar el aislamiento social.
5. Prepararnos para “volver a la normalidad”.

1.       Construcción de un sistema local de información con el objetivo de contar con cifras pertinentes, oportunas y confiables.
¾      Sin cifras cualquier camino que escojamos nos llevará a “ninguna parte”, ojo, no digo que no existan, solo propongo conformar un equipo de expertos, escogidos del personal con el que ya cuenta la institucionalidad pública, esto para evitar costos y tardanzas, ellos deberían construir un Sistema de Información de la ciudad y la provincia, captando información de fuentes existentes y de los registros nacionales que actualizan permanentemente, uno de ellos es el REVIT (Registro Civil e INEC) y los formularios electrónicos de defunciones y las llamadas que recibe el ECU 911 (entre otros).
¾      Implementar una línea telefónica, app o formulario electrónico (o los tres) donde la ciudadanía informe de casos sospechosos, fallecimientos en casa y otros; debe estar atado a un servicio de ayuda que ofrezca, a mi criterio el municipio por su competencia en la ciudad (ver el punto 2 de este documento). La información debe estar georreferenciada o al menos ubicada con direcciones para poder monitorear los territorios urbanos en búsqueda de focos de contagio e implementar acciones correctivas o preventivas (ver punto cuatro de este documento), hay que activar la organización barrial y la economía de proximidad.
¾      Colectar información (por medios electrónicos) de personas que vivan solas, personas de la tercera edad y otras en condiciones de riesgo para realizar un seguimiento de sus casos. Mientras dure el teletrabajo se puede destinar a personal de las instituciones de la ciudad a esa tarea, quienes lo harían desde sus casas, nuevamente el barrio activado.
¾      Colectar información de proveedores locales de alimentos (ver punto 3 de este documento) urbanos y sobre todo rurales, en especial de economías familiares y comunitarias y sobre todo de las Pymes locales (sin descartar a los grandes), para acercarlos a las redes de comercio que deben funcionar durante la crisis (ver punto 3 de este documento).
2.       Ayuda condicionada a la población en riesgo económico y sanitario
¾      La mayoría de apoyos que he visto en medios nacionales y locales están orientados a apoyar a población en condiciones de pobreza (lo cual debe hacerse de manera permanente y no solo en esta coyuntura), pocas están enfocadas en la población dependiente de su ingreso diario (informales y cuentapropistas), a las que hay que extenderles un salvavidas en estos días, para ellos hay que pensar incluso en dotarles de alimentos (no de transferencias monetarias) que provengan de productores locales (economía de proximidad), logrando que la dinámica comercial propia de la ciudad se mantenga aunque sea en niveles mínimos.
¾      Estas ayudas deben estar condicionadas a la permanencia dentro de sus casas y al abandono de las calles de la ciudad mientras dure la pandemia, considero importante incluir un pequeño impreso con instrucciones sobre cómo actuar mientras dure la emergencia (higiene, aislamiento social, números de emergencia y otra que se considere conveniente)
¾      La ayuda alimentaria debería ser de una canasta de alimentos (lo básico y local) calculada para 4 personas por 15 días, así se evita la sobrecarga de trabajo en su reparto.
3.       Fortalecimiento de redes de comercio de proximidad para una economía de la reciprocidad
¾      El mayor porcentaje del comercio (sino la totalidad) en la ciudad, durante la emergencia en sus tres momentos, debe provenir de productores locales, incluso el que realizan las grandes cadenas de supermercados, con el fin de apoyar la economía de nuestros productores (que en último término es la economía de Tungurahua) y de evitar el flujo de personas que traigan o lleven contaminación. Si es necesario comprar alimentos para apoyar a informales y cuentapropistas dependientes de su ingreso diario hay que comprarlo, a productores locales, lo que no se produce en la provincia no se compra.
¾      Fortalecer a las tiendas de barrio como centros de abasto del vecindario, para ellas definir un protocolo (no de palabras, sino de hechos concretos y rápidos), recomendarles medidas sanitarias y formas de atender a sus clientes, por ejemplo, uso de whatsaap para realizar pedidos y uso de medios de pago electrónicos. Con la población en riesgo identificada a nivel de barrio o de cuadra desde allí se puede proveer. Igual recomendación para proveedores de gas, panaderías, farmacias y otros comercios esenciales.
¾      Establecer un mercado virtual de productos locales, dónde se encuentren proveedores de productos y de servicios con compradores en tiempo real. A este se podrían juntar las tiendas de barrio como compradores. Incluso se podría buscar financiamientos de cooperativas locales que seguro deben tener afectadas sus colocaciones, pronto pago a proveedores y crédito de siete días al tendero, todo por medios electrónicos.
4.       Intensificar el aislamiento social
¾      Ninguna oficina administrativa ni pública, ni privada debe estar en trabajo presencial ni total ni parcialmente; así dejamos espacio para que se movilicen las actividades operativas esenciales con el mínimo de personal posible.
¾      Jornadas de trabajo de sectores sensibles, en la medida que sea posible, un día sí y otro no; quizás las empresas públicas pueden organizarse de manera que mantengan un número reducido de personal trabajando en el mismo espacio. Muchos de quienes enfrentan la emergencia se convierten en los primeros contagiados y en vectores propagadores.
¾      Si se detecta algún sector de la ciudad con alta presencia o posibilidad de contagio, se deben implementan acciones concretas (pre establecidas) en ese barrio o en esa cuadra e incluso en un edificio determinado (ayuda y control), principio del barrio activado con principios de solidaridad y reciprocidad.
¾      Contacto cercano y permanente con líderes barriales, a través de medios electrónicos y video conferencias, planificación de acciones conjuntas y ejecutarlas.
5.       Prepararnos para “volver a la normalidad”
¾   Retomar las actividades como si no ha pasado nada tiene riesgo y puede provocar un nuevo brote, en especial donde no ha existido presencia importante de contagios, hay que planificar el retorno priorizando en esos momentos la salud y la economía. Será importante que Ambato y Tungurahua vuelvan al comercio y la manufactura como es su característica.
¾   Lo que pueda esperar un poco, lo administrativo, la educación, algunos servicios que se puedan dar desde las casas deben seguir en teletrabajo, una opción es marcar durante algunas semanas días alternados para tele trabajar, incluso en el sector público.
¾   Es importante revisar algunos componentes de gasto de los presupuestos de los hogares, para mantenerlos en niveles bajos (arriendos), diferirlos (pagos de préstamos, hipotecas, gastos de salud) e incluso bajarlos (educación privada en todos sus niveles).

Seguro quien lea este post tendrá mil ideas más, ahora hay que expresarlas para multiplicarlas en beneficio de todos. 

sábado, 29 de febrero de 2020

J


Jota, perdone mi mala letra, me vi obligado a garabatear esta nota que al terminar dejaré en la puerta de la refri para que usted la encuentre cuando vuelva. No tuve más remedio que escribir a mano pues me canse de buscar la s en la máquina de escribir y sin ese carácter no puedo teclear los plurales que necesito, no quiero preocuparla, pero es importante que sepa que descubrí por casa un Duende de esos domésticos con sombrero de ala ancha que es invisible y me preocupa que vaya a asustarla. Supay bandido, infecta todo mientras da vueltas por ahí haciendo de las suyas para burlarse y dejarme en ridículo.
El otro día, cuando quise vestirme para ir a buscar a los niños en la escuela, no encontré ni las medias ni la ropa interior que usted deja sobre los sillones de la habitación para que me cambie, imagine usted mi zozobra al saberme mojado y tiritando desnudo sin encontrar nada, Nargle malvado se robó hasta las toallas del baño.
Es una pandemia silenciosa, sé de buena tinta que la nuestra no es la primera casa del vecindario en la que se ha colado y los vecinos están organizados para ponerle trampas, pero el Genio sospecha y apurado se esconde en el cajón de las bufandas o se mete en el closet con los trajes que ya no utilizo.
El Infame es experto en trabar puertas que no atino a abrir y soy yo el que termina encerrado, para acabar, ni sé cuándo se ha comido parte de mi almuerzo, esperó un descuido y ¡zas!, se hizo con el plato el arroz, un huevo frito y media taza de café pasado, eso sí, Bicho desgraciado, dejó intactos el brócoli y las coliflores que usted insiste que me coma y que yo detesto con mi alma, ¿no andará acordando con él para obligarme a comer coliflores? Por Dios Jota, ni se le ocurra semejante cosa.
Ese Espectro vivaracho garrapateó todos los libros de la biblioteca que ahora están sobrescritos en un lenguaje trasgo que no consigo traducir. Borró las s de cada una de las hojas para mirarme tascando el singular en cada frase que pronuncio. Cuco bandido se divierte sacando las cosas de armarios y anaqueles para que yo tropiece con ellas, hasta fue a cambiar nuestra foto de la sala para colgar en su lugar la de dos personas que no he visto en mi vida.
Quise exorcizarlo y pensé en visitar al Obispo en el Club y aunque al final no fui preparé el traje negro a rayas que uso cuando hay algo importante. Es que me distraje entre los discos viejos donde hallé esa canción que a usted le gusta, está en un disco pequeño de vinilo azul.
En calzoncillos bailoteé por la casa cantando, luego con los ojos cerrados nos encontramos, usted, la música y yo. «En el fondo qué es la vida, no lo sé».
J, hace días no encuentro a nadie por aquí, solo está esa mujer con su tristeza, ella viene a limpiar, a darme unas pastillas pequeñitas y preparar una sopa fría de verdura y papa que aplasta con un tenedor y después olvida por los rincones y nadie bebe, solo el Chorizo tuerto que vive en el espejo vestido de cordobés, saltimbanqui al que ahuyento a gritos, Espanto con anteojos de zilonita que no logra disimular que aguaita añorando, Don Diablo de barba rala que tirita y refunfuña inentendible mientras se arremanga el traje que yo usó para ir a las capeas, es que se le cae de tan flaco que está el pobre.
Debo confesarle que ya dejé de sentir miedo, pero me habría gustado charlar con usted en persona pues caí en cuenta que son varios los días que no viene a dormir y estoy angustiado.

Jota, cuándo viene a sacarme de aquí.

Ambato, septiembre 2018


Entrada destacada

Resumen de la presentación del libro "Los Guerrero, Genealogía i Bitácora".

Ambato, viernes 22 de febrero de 2019 Teatro del Centro Cultural Eugenia Mera